Dos sistemas en una llave, y solo uno lleva pila
Casi todo el mundo trata el mando como una sola cosa, y por eso una pila gastada parece un coche averiado. Son dos sistemas independientes dentro de una carcasa de plástico. El mando es un emisor de radio con pila, teclado y antena. El chip inmovilizador es un transpondedor diminuto sin ninguna pila: toma su energía del campo magnético de una bobina de lectura que rodea el botón de arranque o el clausor. Solo el primero puede agotarse. El segundo funciona toda la vida del coche, porque no tiene nada que agotar.
Esa distinción vale dinero en un aparcamiento. Si el mando no hace absolutamente nada, saca la llave mecánica de la carcasa — pulsa el botoncito de liberación del lateral y la hoja se desliza — abre la puerta a mano y después sujeta el mando entero contra el botón de arranque mientras pisas el freno. En un coche con arranque sin llave, así es como la bobina lee el chip cuando el mando no tiene con qué emitir. En un coche con clausor suele haber una ranura de emergencia o una marca en la caña de dirección. El chip solo tiene que estar a dos o tres centímetros. El coche arranca y te vas a casa en lugar de llamar a la grúa.
El alcance es el indicador de la pila; los botones no
El síntoma que señala la pila sin ninguna duda es la distancia. Una pila de botón no muere como un interruptor: su tensión baja despacio, y según baja, la potencia de emisión cae, así que la distancia a la que el coche todavía la oye se encoge. Un mando que abría desde una ventana del tercer piso y ahora solo abre de pie junto a la puerta te está informando de su propia tensión. Ninguna otra cosa en la llave puede producir ese degradado: un pulsador hace contacto o no lo hace, el chip responde o no responde. Los dos son binarios; el alcance es continuo. Así que un alcance que se encoge es la pila, siempre.
El error llega al comprarla. Lee el número impreso en la pila vieja y compra ese número, no el que una web te da para tu modelo y año: el mismo coche puede salir con mandos distintos según la serie. Ese número es un tamaño en milímetros: las dos primeras cifras son el diámetro, las dos últimas el grosor en décimas de milímetro. CR2032 mide 20 mm de diámetro y 3,2 mm de grosor. CR2025 mide los mismos 20 mm de diámetro y 2,5 mm de grosor. Parecen intercambiables y no lo son. Pon la fina donde va una gruesa y el contacto queda flojo: el mando funciona a ratos, que es mucho más molesto de diagnosticar que una pila muerta. Pon la gruesa donde va una fina y la tapa no cierra, o cierra aplastando el clip.
Cuando una pila nueva no cambia nada
Tres causas, por orden de frecuencia. No está bien asentada: la pila va al revés (la cara del más va hacia el lado que la carcasa marca con un más), queda una lámina aislante debajo, o uno de los tres contactos de muelle está negro y no toca. El código variable está desincronizado: el mando envía un número nuevo en cada pulsación y el coche recuerda el último que aceptó, así que una temporada larga sin pila — o decenas de pulsaciones desde demasiado lejos — dejan los dos contadores descuadrados. El coche recibe una señal válida y la rechaza, lo que se parece exactamente a un mando muerto. El teclado está gastado: los pulsadores de carbón bajo las cúpulas de goma se aplastan, hace falta apretar cada vez más, hasta que ya no responde.
Resincronizar un código variable no es un procedimiento, es una familia: contacto puesto y quitado y luego pulsación larga del cierre, o una secuencia de pulsaciones con las puertas cerradas, o en un coche sin llave simplemente el mando apoyado en el botón de arranque. La buena está en tu propio manual, en la página del mando o de la pila, y merece la pena leerla en vez de seguir una respuesta genérica de internet. Cuando te atasques, la llave de repuesto es la línea divisoria: si la repuesto funciona, el coche es inocente y el problema está dentro de este mando (orientación, contactos, sincronización, teclado). Si la repuesto tampoco funciona, es el receptor o el inmovilizador, y eso no se hace en la mesa de la cocina.
El agua: lo que rompe es pulsar
Un mando que ha pasado por la lavadora normalmente no lo destruye el agua. Lo destruye lo que pasa en los cinco minutos siguientes, cuando la gente pulsa los botones para ver si aún funciona. Cada pulsación aplica tensión, y tensión más agua más dos metales distintos es corrosión electrolítica: sola, el agua se evaporaría; atravesada por corriente, se convierte en una pila que se come los contactos. Así que el primer gesto tras un remojo es dejar de tocarlo. Abre la carcasa, saca la pila, seca con papel de cocina y déjalo en una habitación seca uno o dos días. Ni en el radiador ni con secador: el calor deforma la carcasa y la junta, y el aire caliente mete la humedad más adentro en vez de sacarla. Cuando esté bien seco, quita la pelusa verde o blanca de los contactos con un bastoncillo y un poco de alcohol isopropílico, pon una pila nueva y prueba. Lo que se ha empapado en una bebida azucarada es otra historia: el azúcar corroe mucho más rápido, y una carcasa nueva suele ser la salida barata.