Inicio/Día a día/Puerta que no cierra

«Cierra si la levanto» significa que la bisagra ha bajado. La cerradura es inocente.

Hay que levantar la puerta para cerrarla · Cierra al segundo intento si empujo fuerte · Hay hueco arriba y roza abajo · El pestillo no entra en el agujero · La manilla está blanda y no vuelve · Empezó después de las obras · La cerradura llevaba meses dura y ahora ya no agarra · La puerta ha bajado tanto que roza el suelo
GratisLevantar la puerta al cerrar: si agarra, es la bisagra
GratisApretar los tornillos de la bisagra antes de tocar la cerradura
De pagoPolvo de grafito, o una bisagra: nunca aceite
Fácil · 20 min · Dos de las tres respuestas son gratis, y la primera es un destornillador

Una puerta cerrada vista desde dentro: marco, hoja con dos paneles, manilla a la derecha y la placa en el marco, con el hueco dibujado exagerado; abajo a la izquierda, el cuerpo de la cerradura en corte — frontal, pestillo con su bisel, muelle de retorno y la ranura por la que corre; a la derecha, una bisagra en corte con tres nudillos, el pasador que los atraviesa, los tornillos y la caída medida en la hoja

diagnose
Qué falla
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Dónde
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Estado
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Siguiente
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qué tocar avería correcto Pulsa el pestillo, la placa o la bisagra

La hoja cuelga de las bisagras, no de la cerradura

Una hoja se sujeta con dos o tres bisagras, y cada bisagra es un pasador girando dentro de un nudillo. Cada apertura se lleva un poco de metal del pasador y del interior del nudillo, y tras unos miles de ciclos el pasador es uno o dos milímetros más fino. Un milímetro parece poco, pero la hoja cuelga de esos pasadores: el borde opuesto —el de la cerradura— baja lo mismo, y el pestillo que entraba en el centro del agujero ahora llega a su borde superior.

De ahí que la prueba no sea «¿vuelve el pestillo?», sino «¿cierra si levanto la puerta?». Levanta el lado de la manilla mientras la empujas. Si agarra, el pestillo, el muelle, la placa y el cuerpo de la cerradura funcionan perfectamente y lo único torcido es una hoja que cuelga dos milímetros baja. Aprieta todos los tornillos de todas las bisagras, empezando por la de arriba, que es la que más carga lleva. Si un tornillo gira sin morder, la madera está pasada: tornillo más largo, o una cuña detrás de la bisagra.

Un pestillo casi nunca falla. Es una pieza de metal macizo y el muelle va dentro de una caja de acero; nada en el uso normal los gasta. Lo que frena un pestillo es la arena —polvo de yeso, pintura, arena de obra— apelmazada en la ranura por la que corre, y eso se nota de inmediato: el pestillo entra arrastrando y vuelve despacio en lugar de dispararse.

El tercer caso, y tampoco es la cerradura

Pestillo seco, no hace falta levantar, y sin embargo hay que empujar para que agarre — o agarra pero baila. Es la placa: el pestillo llega a la altura correcta pero no a la profundidad correcta, sube por la cara de la placa y no cae en el agujero. La placa va sujeta con dos tornillos y su agujero es a propósito algo mayor que ellos, así que se desliza un milímetro en cualquier dirección al aflojarlos. Marca la punta del pestillo con tiza o lápiz blando, cierra una vez y lee la marca en la placa.

Si la placa no se mueve lo bastante, lima el agujero por el lado donde golpea el pestillo, unas pasadas cada vez probando entre medias, porque un agujero demasiado ancho deja la puerta bailando para siempre. Y si la hoja está visiblemente descuadrada, con el hueco ancho arriba en un lado y apretado abajo, eso es el marco o la pared y no la ferretería: merece que alguien lo mire antes de cepillar la puerta o calzar las bisagras.

Tres reglas, y la segunda es el error que casi todo el mundo comete. No cepilles la puerta para que cierre. Si la hoja baja, cepillar el fondo esconde el síntoma, la bisagra sigue gastándose y en un año la puerta es demasiado corta y sigue rozando. Nunca aceites una cerradura ni un pestillo. El aceite atrapa el polvo y se convierte en una pasta que sujeta el muelle: una cerradura es uno de los pocos mecanismos de una casa que debe estar seco. Usa polvo de grafito o un espray de PTFE seco, y solo después de cepillar la arena. No limas una placa antes de apretar las bisagras. Casi todas las placas «que hay que limar» reciben el golpe de una puerta que ha bajado, y limar para adaptarse a una puerta caída es cómo se destruye un buen marco.

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