El ácido disuelve la cal. El ácido equivocado disuelve el cromo.

El caudal lleva meses bajando · Sale hacia los lados y salpica · Fría y caliente igual de flojas · Una costra blanca alrededor de la salida · Manchas blancas lechosas en el cromo · Sigue flojo con el extremo desenroscado · Alguien ya lo ha frotado con un estropajo · El mando rasca a mitad de recorrido
30 segundosDesenrosca el aireador y vuelve a abrir. Esa sola prueba separa las dos primeras averías
200 g/LÁcido cítrico en agua a 50 °C, 15 minutos — más fuerte que el vinagre y más amable con el cromo
4 prohibidosNi estropajo, ni ácido clorhídrico, ni lejía, ni agua hirviendo
Fácil · 20–60 min · Unos euros de ácido cítrico · Un aireador nuevo cuesta menos de 10 €

El grifo en corte, con el aireador desmontado y ampliado: tres rejillas, la junta, y un cuerpo lleno de cal invisible

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dónde tocar avería correcto Pulsa el aireador, el cuerpo o la mancha

El peligro no es la limpieza. Es la herramienta.

La cal es carbonato de calcio y de magnesio, y el carbonato se disuelve en ácido: esa es toda la química y no es complicada. Lo que justifica una página entera es que un grifo es una película muy fina de cromo sobre latón, y que las cosas que la gente usa para quitar la cal atraviesan justamente esa película. Un estropajo la corta. El ácido clorhídrico —la base de casi todos los desatascadores de WC— se la come. La lejía pica el acero inoxidable. El agua hirviendo endurece las juntas de goma del cartucho, que entonces gotea. Cada uno de esos daños es una reparación mucho más cara que la cal, y ninguno es necesario, porque la cal se va con un paño suave y un ácido suave al que se le dan veinte minutos.

Así que la regla de trabajo de esta página es: el ácido sí, la fuerza no. El ácido cítrico es el que hay que usar —lo bastante fuerte para disolver cal dura a 200 g/L en agua tibia, lo bastante suave para que los fabricantes que prohíben el vinagre en acabados galvanizados lo recomienden igualmente, y no huele a freiduría. El vinagre también sirve para cal ligera y acabados normales, más o menos a partes iguales con agua, pero es ácido acético y algunos acabados de gama alta no lo toleran. Y sea cual sea el producto, ponlo en el paño en vez de pulverizarlo sobre el grifo: el líquido pulverizado corre hacia el cuerpo y se queda parado contra las juntas.

Una frase, treinta segundos, y las dos primeras averías quedan separadas

Desenrosca el aireador y vuelve a abrir el grifo. Esa es la prueba, y no cuesta nada.

Merece la pena conocer bien el aireador. Su rejilla es fina —agujeros de medio a ocho décimas de milímetro— así que retiene arenilla, escamas de óxido y fragmentos de cal, y el color de lo que sale informa sobre tu suministro: escamas rojizas son óxido y delatan corrosión aguas arriba, los bloques blancos duros son la cal esperada, y el polvo pardo-amarillo es arena que llega de fuera. Un aireador sano hace salir el agua lechosa y semitransparente, sin ruido y sin salpicar; un chorro claro que salpica significa que el camino de mezcla de aire de dentro sigue tapado. Y cuando lo desmontes, pon un cuenco debajo: hay una junta de silicona ahí dentro que se cae y no se vuelve a ver, y un grifo que gotea por la salida tras montarlo suele ser esa junta y no la rosca.

Donde esta página termina. Para si la mancha blanca no sale con la uña, o si la superficie de debajo está mate, picada o ampollada: eso ya no es cal, es un acabado atacado, y el ácido lo empeorará. Para si el grifo gotea por la salida o rezuma bajo el mando después de limpiarlo, porque eso es una junta del cartucho y es otro trabajo, con la llave de paso por medio. Para si el aireador no se desenrosca ni con la herramienta correcta y después de remojarlo, porque forzar raja el caño o pasa la rosca de una pieza que estaba bien. Para en un grifo de agua caliente instantánea o eléctrico, donde hay una resistencia y cableado dentro del cuerpo y todo debe aislarse primero. Y para si es un acabado galvanizado especial y no sabes qué tolera — las instrucciones del fabricante valen más que cualquier consejo general, incluidos los de esta página. Una cosa que conviene decir claro: nada de esto afecta a la seguridad del agua. La cal es una molestia, no una contaminación, así que puedes tomarte tu tiempo y hacerlo bien en vez de atacarlo.

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