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Una correa demasiado larga son dos números: cuántos eslabones a cada lado. Desiguales, el cierre queda descentrado.

El reloj gira alrededor de la muñeca · La esfera siempre se desliza hacia fuera · El cierre queda hacia un lado · Aprieta en el borde exterior · El largo está bien pero no acaba de ir · Un lado tiene más eslabones que el otro · El cierre marca la piel · Solo quiero otra correa
GratisCuenta los eslabones de los dos lados antes de desmontar nada
Gratis en casi todasAjustarla donde la compraste no suele costar nada — menos que la herramienta
15–35 €Un extractor de eslabones, si prefieres hacerlo tú
Fácil · Nunca martillar un pasador

El reloj, el eje que lo decide todo, y el pasador que estás a punto de empujar

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Estado
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lo que hay que tocar avería correcto Pulsa el cierre, el eslabón o el pasador

La correa tiene dos largos, no uno

Se dice que una correa es «demasiado larga», como si fuera una sola medida. Son dos: cuántos eslabones hay en el lado de las doce de la caja y cuántos en el de las seis. El cierre tiene que caer en el centro del envés de la muñeca, justo enfrente de la esfera, y eso solo ocurre cuando los dos lados llevan el mismo largo. Quita tres eslabones de un lado y el total sale bien, el apriete también, y la esfera sigue girando hacia el borde exterior de la muñeca — porque el cierre está ahora un centímetro descentrado y toda la correa tiene que desplazarse para compensar.

Así que el criterio no es «¿está floja?». Póntelo, deja el brazo colgando y mira si el cierre queda justo debajo de la esfera. Si queda, lo que falta es largo total y quitas un eslabón de cada lado. Si no queda, es un problema de simetría, y mueves un eslabón del lado largo al corto en lugar de quitar ninguno. Esa sola distinción evita el error más frecuente de esta página: quitar dos eslabones de un lado y descubrir que el cierre ya está descentrado para siempre.

Tres tipos de pasador, tres direcciones

Antes de empujar nada, mira el pasador con una lupa. El tipo roscado tiene una ranura y simplemente se desenrosca — empujarlo daña la rosca y a menudo el eslabón. El pasador partido tiene una pequeña abertura en U en un extremo y se expulsa por el extremo liso. El pasador de fricción es liso con un ligero cono y sale por el extremo más fino hacia el más grueso. Tres tipos, tres direcciones, y la equivocada atasca el pasador o raja el eslabón — y un eslabón rajado no se repara, solo se cambia.

Dos cosas más con el eslabón abierto. Muchos eslabones llevan un pequeño casquillo que el pasador atraviesa; se cae sin hacer ruido y el eslabón queda flojo y suena para siempre. Trabaja sobre un paño claro. Y al volver a meter el pasador, apoya el eslabón por detrás: empujar contra el aire dobla las orejetas del eslabón, que es la segunda forma de arruinar un eslabón que estaba bien.

O cambia la correa — pero mide el sitio correcto

Una correa de repuesto necesita la anchura entre asas: el hueco entre las dos asas de la caja, medido con una regla, típicamente 18, 20 o 22 mm. No la anchura de la correa que quitas — son el mismo número solo si la vieja era de la medida correcta, que es justo lo que intentas arreglar. Después comprueba el tipo de anclaje: muchas correas modernas llevan una palanca de liberación rápida por dentro, y esas salen con la uña, sin herramienta alguna. Las tradicionales usan un pasador de muelle, que pide una horquilla. Algunas cajas usan tornillos o un anclaje propietario, y eso no es un cambio de bricolaje.

Montar un pasador de muelle: mete un extremo en un agujero del asa, comprime el otro con la horquilla y déjalo caer en el agujero opuesto. Monta la correa con la cara buena hacia fuera — la costura o el relieve lejos de la piel. No hagas palanca con la punta de un cuchillo: el arañazo en el exterior del asa es definitivo y está en la parte más visible del reloj. Y trata el pasador como consumible: uno doblado o con el muelle vencido se suelta solo, y lo que suelta es el reloj.

Antes de tocarlo. Nunca martilles un pasador. El martillo descascara los eslabones chapados y de cerámica, y remacha un pasador de fricción para siempre. Usa un extractor o un botador con presión firme, no impacto. No uses la punta de un cuchillo en las asas: cava la caja, y la caja es la pieza que no se cambia. Y sabe qué no es bricolaje: las correas de cerámica y de carburo de tungsteno no se ajustan quitando eslabones (y se descascarillan al caer); los eslabones de metal noble llevan pasadores a presión que se deforman bajo un botador; las cajas con tornillos o anclaje integrado piden la herramienta del fabricante. En todos esos casos, un relojero o el servicio de la marca cuesta menos que el daño. Y si la correa está gastada hasta el hilo, rajada en el pliegue o con las costuras abriéndose, no la ajustes: cámbiala, porque el modo de fallo de una correa gastada es el reloj en el suelo.

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